El reciente estudio publicado por Research 2 Guidance “mHealth App Developer Economics 2015” (http://research2guidance.com/product/mhealth-developer-economics-2015/) deja entrever que la mHealth se encuentra en un momento crucial para alcanzar su verdadero impacto en un futuro cercano. En 2015 las apps de salud han tenido alrededor de 3.000 millones de descargas, una cifra que deja claro el gran crecimiento de esta tecnología, sin duda porque el interés de los editores de mHealth y el de los ciudadanos han confluido en el sentido de que las apps pueden ayudar en la mejora de las condiciones de salud.

En ese próximo futuro se prevé un cambio en la orientación de los proyectos mHealth, haciendo un mayor hincapié en contribuir a la eficiencia de los servicios de salud. Así se pone de manifiesto en las últimas tendencias del mercado; el crecimiento de aplicaciones de diagnóstico, los proyectos dirigidos al colectivo de enfermos crónicos y la participación activa de hospitales y proveedores de salud en la creación y el desarrollo de iniciativas “mobile”.

trends mhealth market

 

Respecto a las funcionalidades de las apps de salud, todo parece indicar que el objetivo será centrarse en facilitar el seguimiento a lo largo del “patient journey” con la intención de asentar la relación con el profesional médico. Se pondrán en marcha iniciativas que intentarán que el usuario interactúe directamente con el médico para compartir resultados y feedbacks, lo que seguramente contribuirá a mejorar el cumplimiento del tratamiento, pero que, y nadie tiene dudas a este respecto, necesitará de un esfuerzo a nivel organizativo y concienciador para su implementación.

Una de las principales promesas de las aplicaciones mHealth es el cambio de comportamiento del usuario. En primer lugar hay que decir que la inmensa mayoría de las apps no cumplen lo prometido, sencillamente porque los usuarios dejan de usarla a los pocos días. Las opciones para que suceda este cambio de comportamiento en el paciente parece que están muy relacionadas con proveer de interacción con los profesionales sanitarios, y con el correcto uso de elementos de gamificación que les ayude a realizar sus actividades.

En relación a la conectividad, hoy en día no es habitual una app de salud vinculada a sensores, a una API abierta o a un SDK de plataformas tipo Apple Health Kit o Google Fit, excepto para aplicaciones de fitness, pero es inevitable pensar que éste tiene que ser el camino a tomar aunque haya ciertas reticencias por parte de algunos proveedores de salud.

Las posibilidades de usar distintos dispositivos con las aplicaciones de mHealth se han ampliado en los últimos años, pero los smartphones siguen siendo el actor principal y se prevé que continue así durante los próximos cinco años. En la escala de preferencia de uso los relojes inteligentes, estos probablemente desplacen a las tabletas como favoritos de los usuarios y las pulseras serán los dispositivos más importantes para el crecimiento de la salud móvil. Mientras tanto, los teléfonos móviles tradicionales siguen siendo un dispositivo de nicho pero con gran crecimiento de proyectos en los países en desarrollo.

Finalmente, los usuarios tendrán que seguir buscando las apps en las tiendas digitales aunque todavía el mercado cree que es posible que los servicios de salud y los hospitales se conviertan en el canal de descarga preferente.

Esta nueva orientación del mercado de salud móvil está siendo reflejada en los proyectos que desde Wake App Health impulsamos y desarrollamos. No en vano está en nuestro ADN aplicar innovación y conocimiento para continuar en la punta de lanza de la mHealth en España.

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