Análisis: Todo sobre el guante exfoliante

¿Necesitas un guante exfoliante? Hoy te contamos qué es, cómo utilizarlo para sacarle ele máximo partido, y cómo elegir uno.

Las células que habitan en la dermis viajan a través de las 5 subcapas hasta alcanzar la más superficial.

Análisis: Todo sobre el guante exfoliante

En ese momento su ciclo de vida llega a su fin y tienden a desprenderse.

Sin embargo, si no tienes integrada la exfoliación en tu rutina de cuidado personal las células muertas y las impurezas podrían acumularse en tu dermis.

Dicha acumulación tapona los poros e impide que la piel transpire y se nutra del oxígeno, mostrando un aspecto opaco y áspero.

Por tanto, la exfoliación constituye, junto a la limpieza y a la hidratación, un cuidado indispensable para lucir una piel radiante y más joven.

En este contexto, el guante exfoliante te brinda resultados profesionales.

Descubre por qué necesitas un guante exfoliante

¿Conoces el guante de crin? Es el más popular y el más efectivo de los guantes exfoliantes.

Se trata de una manopla hecha de esparto para conferirle una textura rugosa.

Gracias a ella arrastra por completo las impurezas dejando tu piel más suave, profundamente higienizada y preparada para aprovechar en óptimas condiciones la posterior hidratación.

Su acción removedora es equiparable a la de un peeling profesional.

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De hecho, podemos afirmar que recurrir a la exfoliación mediante el guante, o de la esponja exfoliante si tu piel es muy seca o sensible, coadyuva a combatir la celulitis y el envejecimiento prematuro, ya que potencia el desempeño de los tratamientos estéticos.

El guante exfoliante contribuye a movilizar los depósitos de grasa y facilita que la crema anticelulítica penetre con mayor profundidad en beneficio de una acción más completa.

Lo mismo podemos decir de la depilación. Si utilizas el guante exfoliante después de la depilación, prevendrás el enquistamiento del vello.

Eso sí, procura no exfoliar zonas tan delicadas como las axilas, el cuello, el escote o las zonas íntimas.

Podrías irritarlas y contraer infecciones al romper la barrera lipídica de la piel.

Si te habitúas a utilizarlo con regularidad, siempre atendiendo a tu tipo de piel, lograrás que en poco tiempo tu piel se muestre más suave, tersa e iluminada.

Con qué frecuencia utilizarlo

Como decimos, no debes abusar de su uso porque podría resultar contraproducente.

La resequedad, la sensación de ardor por una irritación severa, la descamación e incluso las infecciones por grietas o heridas en la piel podrían hacer acto de presencia.

Siempre debes tener presente cuál es tu tipo de piel antes de exfoliar:

Recuerda que si deseas exfoliar tu rostro deberás optar por un gel exfoliante, así como por un guante específico para esa área en concreto.

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Esto es debido a que reclama una mayor delicadeza por estar expuesta permanentemente a los agentes externos, muchos de ellos dañinos.

Tipos de guantes exfoliantes

Aparte del citado guante de crin, en el mercado hallarás otras variantes de este aliado de tus cuidados de belleza.

Toma nota:

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Cómo utilizar el guante exfoliante

En este punto, merece tu atención que salvo que desees relanzar la acción de la crema anticelulítica con un cepillado en seco, el guante siempre debes utilizarlo con el cuerpo humedecido.

Por ello, te aconsejamos que lo hagas en la ducha.

De esta forma además, lograrás que los poros estén abiertos por el vapor y el exfoliante penetrará mejor.

Una vez hayas humedecido el cuerpo con agua templada será el momento de colocarte el guante en tu mano dominante.

Vierte una nuez del exfoliante. Sin ejercer mucha presión lleva a cabo movimientos circulares y de arriba hacia abajo para alcanzar el retorno venoso.

Con estas maniobras activarás la microcirculación al tiempo que retiras las impurezas.

Deja por unos minutos que el exfoliante realice su trabajo y enjuaga el producto hasta retirarlo por completo de tu cuerpo con agua tibia.

Al secar no frotes con la toalla, es preferible hacerlo con pequeños toques.

Recuerda que tu piel estará sensibilizada y no queremos irritarla más. Hidrátala con tu humectante habitual.

Si utilizas un tratamiento en particular, tu piel estará mucho más receptiva a aprovecharla.

En el caso del rostro, después de la exfoliación y antes de la hidratación, deberás aplicar un tónico para cerrar los poros y evitar que estos se taponen con el sebo y la suciedad.

Si tienes celulitis y vas a comenzar a apoyarte en la exfoliación para lograr resultados más rápido, no olvides que aunque la crema anticelulítica debes administrarla a diario, el guante deberías espaciado en el tiempo.

Recurre a él una vez por semana o cada 10 días, no antes para impedir que tu piel se irrite en exceso.

Cómo elegir tu guante exfoliante

Ahora que ya conoces todos los beneficios que te proporciona utilizar con regularidad un guante exfoliante y cómo deberías hacerlo es más que probable que quieras adquirir el tuyo.

Para acertar con la elección debes tener presente cuál es tu tipo de piel para optar por el material de fabricación, y la frecuencia de uso, más adecuado.

A su vez, además del tipo de piel y de identificar cuáles son tus necesidades particulares, atender a tu presupuesto y a tu estilo de vida también te ayudará a adoptar una decisión acertada.

Esperamos que la información que te hemos facilitado en estas líneas te resulte útil y la pongas en práctica.

¿Cuándo empiezas a utilizar tu guante exfoliante?