¿Tu bebé tiene piel atópica? Esto es todo lo que debes saber

Si a veces a nosotras nos cuesta mantener nuestro propia piel hidratada y sana, es normal que estés inquieta por tu bebé, sobre todo si padece piel atópica.

Así que, si quieres saber cuáles son los principales síntomas asociados a esta afección, las causas por las que se produce o el tratamiento adecuado para tu retoño, has llegado al lugar correcto.

¿Tu bebé tiene piel atópica? Esto es todo lo que debes saber

Yo he pasado por lo mismo, por eso sé lo complicado que es, pero también las mejores maneras de paliar este problema.

El inconveniente principal de esta dolencia es que los pequeños no entienden lo que sucede con su cuerpecito, por lo que exteriorizan su malestar llorando.

Ante este panorama tú como mamá te acabas agobiando porque no sabes cómo indicarle que todo estará bien, como es normal.

Al final en estos casos lo único que podemos hacer es aliviar cuanto antes esos terribles picores que sufre, para que pueda descansar tranquilo.

Por eso mi principal consejo es que te armes de paciencia y que no te sientas mal si esta situación se da. No es culpa tuya.

Y, sobre todo, es un problema con solución. Así que presta atención, porque te voy a dar todas las claves que necesitas.

Piel atópica en bebés: lo que debes saber

Para comenzar, nada mejor que estudiar a fondo la enfermedad a la que nos enfrentamos, para que tengamos antes de nada bien claro por qué se produce y cómo podemos identificarla.

De esta manera podremos estar pendientes de las primeras manifestaciones y tomar medidas desde el primer momento, para evitar que sus síntomas vayan a más y luego sean más complicados de tratar.

Por eso en este primer bloque quiero resolver las preguntas más frecuentes que solemos hacernos cuando descubrimos que nuestro peque padece esta afección.

¿Qué es la piel atópica?

Es una enfermedad que está estrechamente relacionada con el nivel de sensibilidad de la piel, que queda más expuesta a los factores externos (ya sean químicos o físicos) y a los factores emocionales.

Por eso cuando nuestro hijo o hija se agobia ante las molestias, esta alteración parece aumentar, generando un círculo vicioso que por desgracia es bastante complicado de romper, como todos los padres sabemos.

A su vez, esta vulnerabilidad la lleva a perder humedad, por lo que acaba presentando xerosis.

Es decir, que se reseca, lo que la lleva a perder sus propiedades elásticas y, como consecuencia, se acaba irritando y enrojeciendo, sobre todo si nuestro bebé no puede evitar tocarse la zona, deseando encontrar confort y calmar ese ardor.

Este ciclo de rascado -que es imposible evitar, pues no podemos explicarle por qué debe parar- ocasiona la inflamación del área y una más que frecuente infección posterior.

Como resultado, esta terrible combinación lleva a su delicada piel a deteriorarse, lo que hace que presente ese aspecto desmejorado y, sobre todo, doloroso.

Esta excesiva vulnerabilidad de la piel la deja muy expuesta.

El motivo es que la composición lipídica de la misma presenta una carencia importante de ceramidas, el componente -que forma parte de los lípidos intercelulares- que es el encargado de mantener la cohesión entre las diferentes células y de impedir que se sequen los tejidos.

Es decir, que a tu hijo le falta un compuesto que es vital para mantener la dermis sana, y eso es lo que genera todo.

¿Cuáles son los síntomas?

A grandes rasgos, podemos dividir la dermatitis atópica en dos fases bien diferenciadas.

A partir de los 2 meses de edad los niños ya pueden tener estas molestias, que suelen aparecer de forma repentina, manifestándose a través de erupciones que dejan la piel descamada, seca y con un incesante picor.

Si el pequeño se rasca con fuerza, la dermis puede llegar a infectarse e incluso a supurar.

Por eso, ante las primeras señales de sequedad, debes permanecer atenta, fijándote en especial en las zonas de los pliegues de los codos y de las rodillas, que es donde primero suelen surgir estos síntomas.

Aunque durante la lactancia es también común en las mejillas, el cuero cabelludo y la frente.

¿Cuáles son las causas?

Por desgracia, la piel atópica es una alteración crónica que está estrechamente relacionada con los factores genéticos, de manera que es hereditaria.

De hecho, analiza tu historial familiar si tu hijo es biológico, ya que lo más seguro es que encuentres otros casos entre las ramas más cercanas.

Es una afección con la que tu bebé va a tener que vivir (en el mejor de los casos durante varios meses), lo que hace especialmente importante que te informes bien acerca de cómo tratarla.

Pero que no vaya a desaparecer por arte de magia no implica que tu pequeñín tenga que pasarse la vida sufriendo picores.

Afortunadamente, un buen cuidado de la piel hace que estos inconvenientes desaparezcan o al menos se suavicen de forma notable.

Además, no siempre se producirá con la misma virulencia e, incluso, en muchos casos disminuye a medida que el niño crece, llegando incluso a desaparecer antes de que entre en la pubertad.

Ten en cuenta que, mientras que solo afecta al 3% de los adultos, entre los menores de edad es mucho más común, ya que en ellos el porcentaje aumenta hasta el 15%.

Esto está relacionado con las característica de la piel de los bebés, que es un 30% más fina, produce menor cantidad de sebo y melanina en los primeros meses de vida, y tiene un pH más básico, una mezcla que hace que esté en general menos protegida.

Más allá de lo comentado, también es cierto que se ve agravada por distintos motivos.

Uno de los principales son las temperaturas extremas (por ello hay que ir con tanto cuidado en invierno), pero de la misma manera la polución, los productos de higiene con compuestos nocivo, una falta de ácidos grasos esenciales en el cuerpo del niño o una higiene excesiva pueden a su vez desencadenar estos picores y molestias.

¿Es peligrosa? ¿Debo preocuparme?

Como hemos visto, este problema es, más que nada, molesto.

Sus consecuencias más graves son los picores que le causan al niño, así como la ansiedad de no saber cómo frenar esa incomodidad.

Después está el hecho de que su dermis se escame, irrite y dañe, pero no existen otros problemas derivados.

Por tanto, aunque es muy desagradable en todos los sentidos, no tiene consecuencias graves ni es realmente peligrosa a corto, medio o largo plazo.

Eso sí, en muchas ocasiones la piel atópica suele venir de la mano de otros problemas de alergia o al menos de síntomas asociados a los mismos.

Por eso, si notas que tu hijo padece bronquitis asmática o rinoconjuntivitis, acude cuanto antes al especialista para que le hagan las pruebas y sepáis bien qué es lo que le genera esa reacción.

Los mejores tratamientos para la piel atópica de los bebés

Una vez ya hemos hecho frente a las dudas más comunes y tenemos bien claro que es la piel atópica y los motivos por los que se producen, espero que estés más tranquila respecto a su gravedad.

Con esta información en la cabeza, ya podemos ponernos a profundizar en los remedios que mejores resultados ofrecen, por lo que vamos a ponernos a ello.

Medidas de prevención

Antes de ponernos a tope con el tratamiento en sí mismo, está bien que adoptes unas series de pautas que lo que harán será evitar la futura aparición de eczemas o al menos reducir las posibilidades de que surjan.

Porque ya sabemos que siempre vale más prevenir que curar.

Por eso, lo primero es que tendrás que huir de las temperaturas extremas. Si vais a salir a la calle en invierno, que sea bien abrigado, con las manos cubiertas con unas manoplas.

Pero de nada sirve esto si luego en casa tienes la calefacción al máximo, ya que es tan malo el frío que reseca como el calor que fomenta la sudoración excesiva, ya que esto irrita la piel.

Por tanto, la temperatura ideal es aquella situada alrededor de los 21 grados.

A su vez, si vas a salir a la calle no está de más que emplees protección solar y que sigas evitando las horas de mayor incidencia de sus rayos, ya que los bebés no están preparados para pasar mucho tiempo bajo el astro rey.

Puede parecer que en invierno es más complicado quemarse o que sus efectos son menos peligrosos, pero recuerda que esto no es cierto y, encima, los menores de edad son muy sensibles y que toda precaución es buena.

Siguiendo con el cuidado del entorno, es mejor que alejes al pequeñín de áreas muy contaminadas, ya sea por el humo del tráfico o por el proveniente del tabaco.

También debes limpiar la casa a diario, ya que los ácaros y el polen son otro factor de riesgo. En ese sentido, ten cuidado con las alfombras -que suelen acumularlos entre sus tejidos- y con los ventiladores, que se dedican a mover el polvo por toda la estancia.

En cuanto a la higiene, evita los baños con agua muy fría o caliente, aquellos que sean demasiado largos y el uso de esponjas o de cualquier elemento que sirva para frotar su cuerpo.

Apuesta por el agua templada y por geles que sean adecuados para pieles sensibles, sin parabenos o irritantes en su fórmula.

O, mejor, emplea aceites en su lugar. Luego, sécalo con una toalla suave de algodón que no haya sido lavada con suavizantes, y hazlo sin arrastrar, es mejor dar pequeños toquecitos.

Respecto a la ropa, es mejor que no uses las fibras sintéticas, la lana, el nylon (ya que provocan que se sude más) o los materiales que piquen.

Además, cuando las laves, evita abusar de los suavizantes y realiza un enjuagado adicional.

Asimismo es importante que todos los días ventiles durante al menos quince minutos la habitación en la que duerme, ¡aunque no lo hagas con él dentro, ya que podría resfriarse!

Para impedir que se haga daño al rascarse, debes vigilar que sus uñas estén siempre bien cortitas, para que no sean capaces de romper la barrera cutánea.

E incluso durante brotes muy fuertes, no es mala idea ponerle las manoplas de salir a la calle para dormir (siempre que tú estés vigilando), ya que de esta manera no podrá hacerse tanto daño.

¿Necesita pruebas? ¿Tendrá que medicarse?

Una de nuestras mayores preocupaciones cuando nuestros hijos enferman es si tendrán que medicarse toda la vida. Por eso, suele ser frecuente que nos preguntemos si es necesario tomar algo en el caso de las pieles atópicas.

Desgraciadamente, no te puedo dar una respuesta rotunda, ya que dependerá mucho de cada niño, porque no hay dos casos iguales.

Lo único que puedo decirte es que si ves que los eczemas no disminuyen o que aparecen otros síntomas (como los ya mencionados, diarreas o asmas) vayas directa a tu médico de cabecera, porque será necesario que realicen unas pruebas de alergia al pequeño.

Esto sirve para tener más claro qué factores evitar -como determinadas plantas, por ejemplo-, pero también para descartar que el problema de la piel esté ocasionado por una intolerancia alimenticia.

Precisamente será un especialista quien tendrá que establecer si hará falta medicación o no.

En muchas ocasiones, los antihistamínicos son la mejor forma de combatir estas molestias, y no debes preocuparte por ello, ya que es un tratamiento muy frecuente.

Lo mismo ocurre con las cremas con corticoides, que muchas veces son la forma más rápida y eficaz de eliminar los eczemas.

Eso sí, nunca acudas a la automedicación, ya que debe ser un pediatra o dermatólogo quién te indique el camino a seguir. Lo contrario podría ser peligroso.

Otras recomendaciones

Por último, ya solo me queda decirte que, si has seguido todos los consejos mencionados hasta ahora, tu bebé seguro que se encuentra mucho mejor en muy poquito tiempo.

Aunque para lograr que la piel se recupere del todo, hay todavía dos elementos muy importantes a tener en cuenta.

El primero es vital, pues se trata de que beba mucha agua, ya que una correcta hidratación es importante para que su salud en general sea excelente.

Después, es más que recomendable que busques una crema infantil con emolientes, apta para pieles atópicas, de forma que restaure la barrera de protección natural, le proporcione un efecto calmante y trabaje en la recuperación de la dermis.

Para que sea más eficaz, aplícala sobre la dermis todavía húmeda tras el baño, para que penetre mejor, y emplea movimientos circulares para fomentar la absorción.

Ya lo sabes todo sobre la piel atópica del bebé, esperamos que toda esta información te ayude a llevar lo mejor posible esta afección.